‘Los Manitos’… Carniceros del Ring

OAXACA. Julio César Sánchez García. Desde hace diez años dos hermanos decidieron iniciar en el mundo de la lucha libre, para lo cual adaptaron el nombre de Los Leopardos, los cuales se han caracterizado por brindar encuentros en los que dejan lo mejor de lo que han aprendido durante cada uno de sus encuentros.

Atendiendo su carnicería, ubicada en el interior de uno de los mercados más emblemáticos y antiguos de la ciudad de Oaxaca de Juárez, el “Benito Juárez Maza”, que se encuentra en el corazón de la Verde Antequera, los consanguíneos se dedican a expender el delicioso tasajo, la tradicional cecina tanto blanca como enchilada, queso de puerco, chorizo, tripas, aciento, entre otros cortes.

Leopardo segundo fue el primero que empezó a entrenar para luego convencer al primero que lo hiciera y juntos hacer una buena pareja, “curioso porque él empezó primero que yo y así surgimos en el mundo del pancracio, donde nos hemos mantenido, gracias al apoyo de la gente”.

DE SANGRE LUCHISTICA

En las venas de estos luchadores corre la herencia de sus abuelos, “de parte de mi padre tenemos al Rex Satán y de parte de mi mamá al Halcón Azul, también un tío que se llamó El Comodín y otro que era el Gato, no muy conocidos, pero llevamos esa sangre”.

Estos gladiadores se han enfrentado a los Capos de la nueva Dinastía Dinamita, al Hijo de Fischman, al toro blanco, Rush, Hijo de Pirata Morgan, Nieto de Lizmarck, entre otros.

A Leopardo segundo ya le tocó enfrentarse a varias leyendas del pancracio, “fue con el Hijo de Fischman, con el Hijo de Máscara Sagrada, nos ha tocado con los chavos, con la segunda generación de ellos, por la edad, obviamente”.

ENTRADAS TRIUNFALES

Lo que a ellos les gusta es que el público se prende al escuchar el tema de su entrada “La Granja” de la banda estadounidense ZZ Top, “los niños y los que nos conocen nos empiezan a ovacionar, y en el momento en que terminamos nuestras presentaciones vemos que la gente se va contenta”.

Para estos gladiadores el día empieza a las seis de la mañana al llegar acomodar el puesto, ponerle sal al tasajo, amarrar el chorizo, cortar la costilla, la canilla, “empezamos a las siete y media de la mañana para que a las ocho ya esté todo bien completo para ofrecer el producto a la gente; salimos a las seis de la tarde y nos vamos a entrenar a un gimnasio que se encuentra en la avenida Independencia”.

Una de las utopías de estos jóvenes es continuar en el mundo de la lucha libre “ya que las lesiones y los achaques ya nos están pegando, hay muchos compañeros que por eso se retiran de la lucha libre, por salir lastimados o por la edad; otros de los sueños sería ver a nuestros hijos luchar, que siguieran la trayectoria”.

Ambos están satisfechos en lo que provocan en la gente cuando llegan a verlos en las diferentes arenas o fiestas de barrios, ya que compran sus máscaras, playeras, así como los buscan para la foto del recuerdo.

EL NOMBRE

La idea del nombre de Los Leopardos fue más que nada del Leopardo primero, “quería sacar mi propio personaje y se me ocurrió este, porque no había un gato acá en Oaxaca, y quería un felino que resaltara sobre todos los compañeros y de ahí nació mi idea de hacer un estilo propio”.

A cada uno de ellos les ha tocado tener una lucha sangrienta que aún recuerdan, al primero se la dio Rush que además de sangrienta, fue la más dolorosa y al segundo también le tocó uno bueno que fue el Hijo de Máscara Año 2000, quien lo dejó como Cristo de Iztapalapa.

A pesar de la pandemia del COVID-19 los rudos siguen metidos en el gimnasio en espera de que de nueva cuenta se abran las arenas, “hemos procurado no fallar en el entrenamiento y seguir haciendo ejercicio, más que nada por la condición que debe de tener uno arriba del ring y aparte la imagen, porque a veces se ve uno un poco débil y es lo que no queremos, por eso le echamos ganas a los entrenamientos”.

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