Tosscano supera las pruebas de la vida y se reinventa

Será motivo de un homenaje en la Arena Naucalpan.- Celebra 27 años de profesional

Gustavo Mares

Hombre de imponente físico, el luchador regiomontano Tosscano (antes Tarzan Boy) será motivo de un homenaje este domingo en la Arena Naucalpan, donde celebrará sus 27 años como gladiador profesional.

‘Es la primera vez que celebraré un aniversario como profesional. Honestamente es algo que me emociona’, señala el norteño próximo a festejar su cumpleaños.

Durante su paso como profesional ha participado con las empresas más importantes de aquí y de allá. Anote usted: Promo Azteca, la WWF (actualmente WWE), el CMLL, la Triple A y la IWRG.

Actualmente, como luchador independiente, Tosscano suma fechas y ha encontrado en la IWRG un importante bastión. Al musculoso atleta le conmueve genuinamente el reconocimiento que recibirá en el feudo de la familia Moreno Madrid y es que a lo largo de su vida ha tenido que superar duras pruebas tanto en lo personal como en lo profesional, que le hacen valorar cada instante de vida.

TOCÓ FONDO

Con gran sinceridad, comenta: ‘Hubo un momento de la vida que toqué fondo. Fue cuando me divorcié. Fue durísimo. Dejé de entrenar, me descuidé muchísimo. Fueron años muy difíciles. Toqué fondo’.

En esos momentos entró en una severa depresión, que le hizo pensar varias veces en terminar con su vida: ‘Pensé un par de ocasiones en el suicidio. Pero sólo fueron pensamientos, no tengo el valor. Además se que le haría un daño irreparable a mi hija, a mi madre y a las personas que me aman’.

Con base en su raza y férrea determinación, además de una fe inquebrantable en Dios, remontó la cuesta y hoy vive con tranquilidad y proyectos. Osiel Toscano Jasso –su nombre real- se graduó como fisioterapeuta y en breve inaugurará su primer spa.

LESIONES

A lo largo de su carrera en los encordados ha sufrido 17 fracturas y tres veces le han tenido que operar: ‘Conozco tanto las lesiones, que comprendo a los deportistas en general y a los luchadores en lo particular, que decidí estudiar para fisioterapeuta y ya me gradué. Pronto inauguraré mi primer spa’.

Asegura que a pesar de la experiencia que atesora, cada vez que sube a un cuadrilátero siente miedo: ‘El miedo siempre está. Uno no sabe qué pasará arriba del ring. En estos últimos años ha habido muchos decesos de compañeros arriba del cuadrilátero. Pero de alguna manera uno es adicto a la adrenalina y eso nos hace seguir en la lucha libre’.

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